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domingo, 17 de diciembre de 2017
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Exposición: Turner y Venecia

Barcelona, 1 de marzo 2005

«Nunca antes había visto nada que temiera describir», confesó Charles Dickens en una carta escrita el 12 de noviembre de 1844. «Venecia está más arriba, más allá, lejos del alcance de la imaginación de hombre alguno», concluía. Célebre por su luz, laberíntica y huidiza en el trazado de sus vías, la legendaria ciudad de la laguna ha fascinado a artistas, escritores y demás visitantes a lo largo de la historia. Turner no logró escapar a sus encantos: legó a la posteridad más de un millar de dibujos a lápiz, unas ciento cincuenta acuarelas y decenas de óleos dedicados a Venecia. Por inaudito que resulte, la exposición Turner y Venecia explora por primera vez la relación entre el artista y la ciudad, pues nunca antes se le había dedicado muestra alguna. Organizada por la Fundación ”la Caixa” y la Tate Britain, la exposición reconstruye en CaixaForum el infatigable y diligente discurrir de Turner por Venecia con motivo de sus tres viajes: 1819, 1833 y 1840. Más de un centenar de pinturas al óleo, acuarelas, grabados, cuadernos de viaje y un mapa no sólo permiten seguir sus pasos, sino también contemplar los paisajes y edificios singulares de la ciudad de la laguna: la Dogana, San Marcos, el Palazzo Ducale, el Gran Canal, el puente de Rialto, el canal de la Giudecca... Paralelamente, se exhiben obras de pintores como William Marlow y Richard Parker Bonington, quienes también viajaron a Italia a principios del siglo XIX, y de Canaletto, gran predecesor de los artistas que se sintieron cautivados por Venecia. Asimismo, Turner y Venecia intenta dar respuesta a un rompecabezas. Si bien el primer viaje del artista data de 1819, no fue hasta 1833, poco antes de acometer su segunda visita, cuando se decidió a emplear un material que, a lo largo de 14 años, permaneció sin ser explotado. Por otro lado, pese a que, entre viaje y viaje, Turner sólo permaneció cuatro semanas en la ciudad, Venecia dio lugar a algunas de las obras maestras más audaces de la madurez del artista.

La exposición Turner y Venecia, comisariada por Ian Warell, conservador de arte británico de los siglos XVIII y XIX de la Tate Collection, se podrá visitar en CaixaForum (av. del Marquès de Comillas, 6-8, Barcelona), del 2 de marzo al 5 de junio de 2005.


No es la primera vez que la obra de Joseph Mallord William Turner (1775-1851) puede verse en Barcelona de la mano de la Fundación ”la Caixa” y la Tate Britain. En 1993, ambas instituciones colaboraron en la exposición J.M.W. Turner 1775-1851. Impresiones de Gran Bretaña y el continente europeo, que reunió en Barcelona y Madrid una importante selección de estudios a la acuarela de todos los periodos de la trayectoria artística de Turner, algunos de los cuales nunca habían sido expuestos en ningún sitio hasta entonces. Esta nueva colaboración responde a la voluntad de la Fundación ”la Caixa” de presentar en CaixaForum revisiones monográficas dedicadas a los grandes artistas del pasado, a partir de los fondos de los museos más importantes de Europa, y ponerlos así al alcance de nuestro público. Turner y Venecia se inauguró en otoño de 2003 en la Tate Britain y, entre noviembre de 2004 y enero de 2005, se ha podido ver en el Museo Correr de Venecia.

Cual rompecabezas, la exposición Turner y Venecia responde a múltiples preguntas que habían permanecido sin respuesta a lo largo de décadas, fruto de la investigación llevada a cabo por el comisario Ian Warrell. Más allá de la prosa de Ruskin, A.J Finberg fue el primero en analizar con detenimiento la relación entre el artista y la ciudad en In Venice with Turner (En Venecia con Turner, 1930). Aunque el libro resultaba esclarecedor en muchos puntos, no acababa de resolver la datación exacta de las visitas. No fue hasta 1970 que Barbara Reise y Hardy George proporcionaron la evidencia definitiva que permitió datar el segundo viaje: 1933. Ahora, con motivo de Turner y Venecia, Ian Warrell no sólo ha realizado importantes revisiones y puntualizaciones, sino que ha facilitado la asignación de nuevos títulos para muchos de los dibujos y acuarelas pertenecientes al legado del artista. Asimismo, el catálogo que acompaña a esta exposición recoge múltiples acuarelas que nunca antes se habían reproducido en publicación alguna.

Tres fueron los viajes que llevaron a Turner a Venecia: 1819, 1833 y 1840. En verano de 1845, sopesó la posibilidad de una cuarta visita, pero los compromisos oficiales y su precaria salud no se lo permitieron. Aunque las tres estancias apenas suman cuatro semanas, no sólo motivaron algunas de las grandes obras maestras de los últimos veinte años del artista, sino que éstas inmediatamente fueron admiradas y aceptadas por el público. Aún así, pasaron cerca de catorce años desde que Turner visitó Venecia por primera vez (1819) hasta que decidió explotar su potencial sobre la tela (1833). ¿Por qué el banco de datos visuales que compiló el artista permaneció oculto? Hacia 1830, Venecia se puso de moda entre los artistas británicos y Turner pronto advirtió las posibilidades del nuevo tema. Recuperó el material en bruto que había permanecido inédito en sus cuadernos, y presentó varias escenas venecianas en la exposición de la Royal Academy de 1833.

Fruto de sus viajes, el compendio de tipografía veneciana realizado por Turner suma cerca de quinientas páginas repletas de dibujos (dado que muchas de las hojas contienen varios apuntes, el total de dibujos excede el millar), unas ciento cincuenta acuarelas iniciadas sobre el terreno y decenas de óleos. La exposición Turner y Venecia reúne 107 de estas obras, en un recorrido que reconstruye los diferentes itinerarios realizados por Turner en Venecia, a partir de una introducción y 10 ámbitos: Venecia antes y durante la vida de Turner; Turner y la visión literaria de Venecia; Turner y la pintura veneciana; Primeras impresiones de la ciudad; Venecia monumental; Venecia de noche; El Gran Canal; El canal de la Giudecca y la isla de San Giorgio Maggiore; El Bacino y la Riva degli Schiavioni; y La Laguna.


LOS ÁMBITOS DE LA EXPOSICIÓN

1. Introducción
Las imágenes de Venecia de Joseph Mallord William Turner (1775-1851) son uno de los aspectos más importantes de su trabajo. Aunque en total pasó allí menos de cuatro semanas, estableció una relación verdaderamente íntima con la ciudad, atraído por su belleza única, por sus referencias literarias e históricas y por la reputación de sus pintores. Los cuadros sobre el mar y los efectos de la luz en el agua siempre habían sido importantes para Turner, de modo que quizá era inevitable que se sintiera cautivado por la famosa luz y por los encantos de la ciudad, que marcaron su arte durante los últimos veinte años de trabajo. La mayor parte de las obras de esta exposición proceden del inmenso legado del artista, que se encuentra en la Tate Britain de Londres. Muy poco de este material fue expuesto en vida del pintor y la mayor parte se podría considerar inacabado según los criterios de aquel periodo, lo que nos permite saborear las reacciones privadas entre Turner y sus temas.


2. Venecia antes y durante la vida de Turner
La obra de Antonio Canaletto (1697-1768) permitió que Turner y su generación tuvieran la sensación de conocer Venecia incluso antes de visitarla, gracias a la difusión de reproducciones grabadas y publicaciones de sus vistas del Gran Canal, iglesias y espacios públicos de la ciudad. También podemos percibir este influjo en otros artistas británicos de aquel periodo, como Richard Parkes Bonington y William Marlow. Turner reconoció su deuda con Canaletto en sus primeros cuadros de Venecia, pero nunca permitió que esta influencia lo limitara: absorbió algunos principios de su predecesor, pero procuró producir una obra personal.


3. Turner y la visión literaria de Venecia
Turner también estuvo influenciado por una serie de fuentes literarias, como las obras venecianas de Shakespeare —El mercader de Venecia y Otelo— y los poemas y dramas en verso de Byron. La última parte de Childe Harold’s Pilgrimage de Byron se publicó en 1818, cuando más intenso era el interés de Turner por el arte, la historia y el paisaje de Italia. Dicho poema puede haber contribuido a su decisión de visitar Venecia por primera vez. En los años veinte, Turner realizó dos series de ilustraciones para la poesía de Samuel Rogers, que alcanzaron una enorme popularidad y mostraron su obra a generaciones posteriores, incluido el joven John Ruskin.


4. Turner y la pintura veneciana
Cuando Turner inició su carrera, el mundo del arte londinense estaba fascinado con la pintura veneciana. En 1802, la Paz de Amiens entre Gran Bretaña y Francia, permitió que Turner fuera al Louvre a estudiar algunas pinturas de Veronese, Ticiano y Tintoretto, confiscadas en Venecia por las tropas napoleónicas. Le impresionaron especialmente el «color y el pathos del efecto» en Ticiano, y cómo el paisaje podía tener un papel vital en la acción de un cuadro, en vez de limitarse a un mero escenario de fondo. Muchas de las obras de arte saqueadas fueron devueltas después de la batalla de Waterloo (1815), lo que puede haber propiciado la primera visita de Turner a Venecia en 1819.


5. Primeras impresiones de la ciudad
Turner realizó tres visitas a Venecia a lo largo de unos veinte años: en 1819, 1833 y 1840. Aunque la última visita, en 1840, fue la más larga y productiva, el poco tiempo que permaneció en la ciudad en cada ocasión explica por qué sus estancias anteriores solamente se documentan gracias a los cuadernos de dibujos rápidos a lápiz, unas pocas acuarelas y algunos estudios de color, pero que ya destilan brillantemente los efectos de la luz. Entre 1833 y 1846, Turner expuso veinticinco óleos de Venecia. Pero la verdadera fuerza de esta fascinación no se conoció hasta después de su muerte. En su estudio se encontraron diez cuadernos de dibujo y numerosas acuarelas de Venecia.


6. Venecia monumental
Emprendemos ahora un recorrido por Venecia, que empieza con los monumentos que dominan la plaza de San Marco y la Piazzeta contigua: el Palacio Ducal, el Campanile y la basílica de San Marco. El palacio había sido sede del ayuntamiento y del tribunal de la ciudad, además de la residencia del Duque, máxima autoridad del Estado veneciano. En 1807, Napoleón convirtió la basílica, antigua capilla privada del Duque, en la catedral de la ciudad. Muchos han considerado incomprensible su mezcla de estilos arquitectónicos, pero Turner estudió el exterior durante su primera visita a Venecia y, en los viajes posteriores, usó un papel marrón oscuro para sugerir la penumbra interior e intensificar el brillo de los mosaicos.


7. Venecia de noche
En el siglo XVIII, las imágenes de Canaletto contribuyeron a una preferencia por la ciudad vista bajo la resplandeciente luz del sol. Pero dado que los palacios se hundían y los canales estaban llenos de algas, algunos poetas, como Thomas Moore y Byron, empezaron a sugerir que Venecia solamente se convertía en mágica cuando el «oscurecimiento de la luz» disimulaba su decadencia. Lo coetáneos de Turner no llegaron a conocer el abundante conjunto de estudios que hizo de la ciudad de noche, muchos desde el hotel Europa. Algunos dorsos contienen notas en las que Turner da testimonio de su excitación por el hecho de ser el poseedor temporal de aquellas fabulosas vistas desde la intimidad de su habitación.


8. El Gran Canal
A continuación empieza un paseo por el Gran Canal, la arteria principal de la ciudad, desde el punto más próximo a tierra firme hasta donde se encuentra con las aguas del Bacino de San Marco, de camino hacia la laguna y del mar. Turner dedicó uno de sus cuadernos de dibujo entero al recorrido del canal de punta a punta. Otras acuarelas se centran en las zonas próximas a los dos hoteles en los que se alojó: en los alrededores del puente de Rialto y en el gran meandro del canal hacia la Dogana (la aduana). Las vistas del tramo final, las domina la iglesia de Santa Maria della Salute, con las cúpulas transformadas por la luz de la tarde.

9. El canal de la Giudecca y la isla de San Giorgio Maggiore
El canal de la Giudecca se extiende al sur de las principales islas que forman Venecia, separando la ciudad del grupo de islas conocido también como la Giudecca. No fue hasta la última visita, en 1840, que Turner empezó a valorar el potencial, desestimado hasta entonces, de las espectaculares vistas de la ciudad que ofrecía la zona. Delante del Palacio Ducal, en el límite oriental de la Giudecca, se extiende la isla de San Giorgio Maggiore, conocida por la iglesia concebida por Andrea Palladio a mediados del siglo XVI. Su campanario y su cúpula aparecen repetidamente en las acuarelas de Turner, vistos desde los muelles y canales de la ciudad o desde el agua.


10. El Bacino y la Riva degli Schiavioni
El Bacino de San Marco es la zona de aguas profundas que se encuentra delante del Palacio Ducal. Al este del palacio hay una extensa zona pavimentada conocida como la Riva degli Schiavioni. El Bacino ofrece espectaculares vistas de los edificios más famosos de Venecia y que habían sido el corazón comercial de la ciudad. Pero, en tiempos de Turner, la pérdida del poder económico lo contraponía a la efervescencia que se podía observar en las pinturas de Canaletto. El volumen de la flota se había reducido significativamente, y el pintor se centró en las embarcaciones más pequeñas, como las góndolas y las barcas de pesca locales, denominadas bragozzi.


11. La Laguna
Byron describió Venecia como una joya que surgía del mar, pero, sorprendentemente, Turner parece haber sido de los pocos artistas fascinados por mostrar este escenario aislado en medio de la vasta extensión de la laguna, presentándola como una silueta resplandeciente, tocada por la luz del alba o del atardecer. Estas obras dividieron a los críticos. Muchos de los que admitían sentirse cautivados por su «bello y fantástico juego de colores» se quedaban desconcertados ante la dificultad de distinguir figuras y formas. Pero al verlas aquí, en el punto culminante de la exposición, muestran a un Turner que mantiene hasta el final su determinación de encontrar nuevas perspectivas con las que desafiar y fascinar al espectador.


BIOGRAFÍA - JOSEPH MALLORD WILLIAM TURNER (1775-1851)
Joseph Mallord William Turner está considerado como uno de los mejores paisajistas británicos de la historia. Hijo de un barbero londinense, Turner nació el 23 de abril de 1775. Su madre murió prematuramente, y el joven Joseph solamente recibió una educación rudimentaria de su padre. Desde la infancia, Turner encauzó su energía hacia el dibujo, y posteriormente la pintura. A los 13 años ya mostraba sus obras en el escaparate de la barbería de su padre. Aquel niño prodigio se vio recompensado cuando uno de sus cuadros se expuso en la Royal Academy: ¡un gran honor para un muchacho de sólo 15 años! Turner abrió su propio estudio y pasó a ser miembro de pleno derecho de la Royal Academy en 1802.

La formación artística de Turner continuó durante sus prolongados viajes por el extranjero. Los paisajes marinos de Venecia le cautivaron, y dedicó su energía a captar los cambiantes juegos de luz y color sobre el agua. Aunque Turner trabajó ampliamente con el óleo, debe su fama a la acuarela. Con toda justicia se puede decir que es uno de los padres fundadores del paisajismo acuarelístico británico. Unas de las cualidades más singulares de Turner es que no intentaba reproducir lo que veía, sino que procuraba pintar lo que la escena le hacía sentir. En este aspecto se puede considerar un precursor del «impresionismo». Sus mejores obras muestran una magnífica y nebulosa atmósfera luminosa, tras la cual apenas se vislumbran las formas.

Pese a la aceptación popular de su obra, Turner era un hombre retraído, con pocos amigos. Siempre trabajó solo y viajó solo. Exponía sus cuadros, pero a menudo se negaba a venderlos. Y cuando acababa por vender uno, se hundía en la depresión. J.M.W. Turner murió el 19 de diciembre de 1851, y a petición suya fue enterrado en la catedral de St. Paul. Su importante colección de más de 300 pinturas, 20.000 acuarelas y 19.000 dibujos fue legada a la nación. En 1987 se abrió la Clore Gallery, en la Tate Gallery, para mostrar esta colección, de acuerdo con los términos del testamento del pintor.


Turner y Venecia
Del 2 de marzo al 5 de junio de 2005


Inauguración: martes 1 de marzo, a las 20 h

CaixaForum
Av. del Marquès de Comillas, 6-8
08038 Barcelona

Horario:
De martes a domingo y festivos, de 10 a 20 h
Lunes, cerrado, excepto festivos

Servicio de Información: Tel.: 902 22 30 40

Entrada gratuita a la exposición

Más información: www.fundacio.lacaixa.es



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