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lunes, 17 de junio de 2019
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La Fundación "la Caixa" inaugura el nuevo Centro Social y Cultural con una exposición dedicada a la Tarragona romana

Tarragona, 14 de septiembre 2001

En el año 218 a.C. un ejército comandado por Cneo Cornelio Escipión desembarcó en Empúries y desde allí se dirigió hacia tierras tarraconenses, donde se produjeron los primeros enfrentamientos con los cartagineses. Tras vencerles en la Segunda Guerra Púnica se inició la romanización de la Península. El nacimiento del núcleo urbano de Tarraco se sitúa en este periodo. Entre mediados del siglo I a.C. y finales del siglo I d.C., Tarraco alcanzó enormes dimensiones y se convirtió en la ciudad desde la cual se planificó la organización de Hispania. La exposición Tarraco, puerta de Roma, organizada por la Fundación "la Caixa" con motivo de la inauguración de su Centro Social y Cultural en Tarragona, pretende mostrar la importancia de Tarraco como ciudad privilegiada y capital de la provincia más extensa del Imperio romano, la Hispania citerior; y a su vez poner de manifiesto su relación con diversas ciudades de la península Ibérica, especialmente con las otras dos capitales hispánicas: Corduba (Córdoba) y Emerita Augusta (Mérida). También destacan sus contactos con el Mediterráneo occidental: la Galia, Italia, Dalmacia y el norte de África con unos intercambios favorecidos por el comercio que entraba y salía por el activo puerto de Tarraco.

La exposición Tarraco, puerta de Roma, comisariada por Isabel Rodà, se podrá visitar en el Centro Social y Cultural de la Fundación “la Caixa” en Tarragona (carrer Colom, 2), del 14 de septiembre de 2001 al 6 de enero de 2002.


Tarraco, puerta de Roma propone una visión de conjunto de la historia de Tarragona, desde la conquista por parte de los romanos en el siglo III a.C. hasta la transformación en gran metrópolis, capital de la Hispania citerior, en tiempos de Augusto; y desde la estancia de Adriano en el 122 d.C. hasta el siglo III, cuando Tarraco vivió sus últimos momentos de esplendor bajo el emperador Diocleciano. Con uno de los puertos más activos de todo el mundo antiguo, Tarraco fue el punto por donde penetraron la cultura, los productos más diversos, las ideas y el progreso.

La exposición se ha dividido en cuatro grandes ámbitos:

- Tarraco y los inicios de la romanización. Una Roma de barro
- Tarraco, capital para el Imperio. Una Roma de mármol
- Adriano en Tarraco. Grandeza y declive del poder imperial
- Tarraco en la antigüedad tardía. Un mundo en transformación


El primer apartado se inicia con la Segunda Guerra Púnica y acaba con el reinado de Pompeyo el Grande (s. III a.C. - mediados s. I a.C.). Presenta las fases iniciales de la romanización, una etapa de conquista y consolidación del poder de Roma en la península Ibérica. Para ilustrar esta época, se exponen algunos de los elementos ornamentales romanos más antiguos encontrados, los elementos de la romanización de finales del siglo III a.C. y los ejemplos de asimilación y resistencia de los pueblos indígenas ante la romanización. A esta época pertenecen piezas como la inscripción cancelada dedicada originariamente a Pompeyo y el fragmento en forma de placa en honor del patrono de la ciudad, Domicio Calvino, mano derecha de César.

El capítulo Tarraco, capital para el Imperio. Una Roma de mármol, situado cronológicamente entre mediados del siglo I a.C. y finales del siglo I d.C., parte de la etapa cesariana y de la conformación de Tarraco como colonia. Es una época en la que Tarraco alcanza enormes dimensiones y en la que, desde la ciudad, se planificó la organización de Hispania. El emperador Augusto, que residió en Tarraco en dos ocasiones diferentes, desde donde gobernó el Imperio, es la figura clave de la misma. También es importante la figura de Vespasiano, ya que durante su reinado se inició la gran reforma urbanística de la parte alta de la ciudad, según el modelo del Foro de Augusto en Roma. En este segundo episodio, Tarraco, además de ser la capital de un conventus (Tarraconensis) y de una provincia (Hispania citerior), administraba un inmenso territorio y poseía una enorme diversidad tanto en los aspectos físicos como en las realidades sociales. El gusto por el lujo se traduce en una gran riqueza de materiales, como el bronce y la plata, que constituyen una muestra del poder adquisitivo y del refinamiento de las clases privilegiadas. Por otra parte, el mármol se convierte en uno de los símbolos del dominio de Augusto, que hizo revestir las ciudades del Imperio con este material.

En este ámbito se muestran ornamentaciones arquitectónicas de los foros de Mérida y de Tarragona, así como cerámicas y vasos de plata que circulaban por todo el Mediterráneo.

El tercer ámbito, Adriano en Tarraco. Grandeza y declive del poder imperial, está dedicado a la Tarraco del s. II d.C. Los reinados de Trajano y Adriano representan el punto culminante de la expansión romana. En el 122-123, el emperador Adriano pasó allí el invierno y en este periodo convocó un importante concilium provinciae en la ciudad. Tarraco, entretanto, era una ciudad abierta al Mediterráneo, con una actividad comercial intensa. Las piezas que se pueden contemplar en este ámbito ilustran la importancia del puerto de Tarraco, la explotación agrícola de las villas y el aumento de población, procedente sobre todo de Zaragoza y de otros puntos del Imperio romano occidental. También se recogen magníficas esculturas de la Bética, que dan testimonio del esplendor de la estatuaria de bronce –la mayoría de la cual se ha perdido– y esculturas de oro y plata, metales nobles utilizados frecuentemente en el mundo romano, si bien han llegado muy pocas estatuas hasta nuestros días.

En este ámbito se ofrece una selección de los productos de exportación, especialmente de vinos layetanos y tarraconenses, utilizando las ánforas, verdaderos envases no retornables de la antigüedad.

Por último, el apartado Tarraco en la antigüedad tardía. Un mundo en transformación presenta la ciudad entre los siglos III y V. Tarraco continúa siendo una ciudad viva, pero en una etapa de profundos cambios y transformaciones urbanísticas y sociales. En esta época se consolidan los contactos con el norte de África y el Mediterráneo oriental. Aquí se presentan dos de las últimas inscripciones de la Tarragona romana. Poco antes de la caída del Imperio de Occidente, Tarraco todavía erigió monumentos en honor de los emperadores León y Antemio. Por otra parte, la inscripción de una “beata” o bienaventurada Tecla, virgen originaria de Egipto, demuestra la implantación definitiva del cristianismo y representa una curiosa coincidencia con la patrona de la ciudad de Tarragona.

La muestra reúne 150 obras procedentes de diversos museos de Europa, como los Musei Capitolini de Roma, el Museo Nazionale Romano, el Cabinet des Médailles de Francia, el Museo Arqueológico de Split, el Institut Nationale du Patrimonie de Túnez y el Musée Cantonal d’Archéologie et d’Histoire de Lausana, entre otros; y también de numerosos museos españoles, como los arqueológicos de Sevilla, Córdoba, Mérida y Madrid.

Entre las piezas destaca la escultura de mármol de Vespasiano procedente del Augusteum de Narona (Croacia) y que por primera vez puede contemplarse entera. El busto se encontró en unas excavaciones realizadas en 1978 en el foro de la antigua ciudad de Narona, pero el resto del cuerpo no se encontró hasta 1996.

El nuevo Centro Social y Cultural

Con la exposición Tarraco, puerta de Roma, la Fundación “la Caixa” inaugura su nuevo Centro Social y Cultural en Tarragona. El equipamiento dispone de 1.500 metros cuadrados, después de haber ampliado la antigua Sala Tarragona e incorporado un segundo piso a este espacio.

En la planta baja, la ampliación de la sala de exposiciones permitirá acoger muestras de gran entidad y de temáticas muy diversas en torno al arte, la fotografía, la historia o la ciencia. La incorporación de una segunda planta ha permitido contar con un auditorio y dos salas multidisciplinares para organizar conferencias, talleres educativos, poesía, música, etc. Las obras, dirigidas por los arquitectos Ubach y Espinet, se iniciaron en septiembre de 2000 y han supuesto una inversión de unos 500 millones de pesetas por parte de la Fundación “la Caixa”.


Centro Social y Cultural de la Fundación "la Caixa"
Calle Colom, 2
43001 Tarragona

www.fundacio.lacaixa.es

Entrada gratuita
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