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jueves, 22 de agosto de 2019
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Exposición: LI ZHENSHENG. Un fotógrafo chino en la Revolución Cultural

Barcelona, 30 de noviembre 2004

Treinta mil sobres de papel marrón escondidos bajo el suelo de un piso a lo largo de 35 años, atados con gomas elásticas y ordenados según la época, el lugar y el tipo de película. Cada uno de ellos ocultaba un negativo dentro de una bolsita de papel. En cada sobre, con delicada caligrafía china, aparecía una explicación detallada con nombres de personas, títulos oficiales, comunas, comarcas y acontecimientos específicos. Ésta es la historia que subyace tras Li Zhensheng, un fotógrafo chino en la Revolución Cultural, exposición que reúne en CaixaForum 150 fotografías ‘no autorizadas’ realizadas por un ‘soldado rojo de las noticias’ en tiempos de la Gran Revolución Cultural Proletaria (1966-1976). Los tribunales populares, las sesiones de humillación, las brutales palizas, los escarnios públicos, las concentraciones multitudinarias, el culto a la personalidad, las ejecuciones masivas y los pelotones de fusilamiento aparecen reflejados en estas 150 imágenes sobrecogedoras que reconstruyen diez años de cataclismo social, económico y político que provocó cientos de miles de muertos (quizá millones) y arruinó infinitas vidas humanas en la China de Mao Tse-tung. El autor es Li Zhensheng, un fotoperiodista chino que trabajó casi veinte años al servicio del Diario de Heilongjiang, y que arriesgó su propia vida para preservar este testimonio gráfico que relata la locura colectiva que enajenó a todo un país.

La exposición Li Zhensheng, un fotógrafo chino en la Revolución Cultural, comisariada por Robert Pledge, director de Contact Press Images, y Gabriel Bauret, editor y comisario independiente, se podrá visitar en CaixaForum (Av. Marquès de Comillas, 6), del 1 de diciembre de 2004 al 6 de febrero de 2005.


Organizada por la Fundación “la Caixa”, la exposición Li Zhensheng, un fotógrafo chino en la Revolución Cultural ha sido concebida y realizada por Robert Pledge y Contact Press Images (Nueva York - París) en coproducción con el Patrimoine Photographique, Ministère de la Culture et de la Communication (Francia). El germen de esta muestra lo constituyen los treinta mil sobres de papel marrón que Li Zhensheng llevó, a partir de 1999 y en pequeños paquetes, desde Pekín hasta las oficinas de Contact Press Images en Nueva York. Durante tres años, entre 2000 y 2003, Li Zhensheng, Robert Pledge y un reducido grupo de personas se reunieron cada domingo para arrojar luz sobre esta historia inédita. A lo largo de estos encuentros, se consultaron archivos y documentos especializados e, incluso, Li llegó a entonar en varias ocasiones las canciones revolucionarias de la época.

“Soldado rojo de las noticias” es la traducción de los cuatro caracteres chinos impresos en el brazalete que le fue impuesto a Li Zhensheng a finales de 1966, ocho meses después del estallido de la Gran Revolución Cultural Proletaria. Su perspicacia le permitió ver enseguida lo ventajoso que podía ser un brazalete de prensa. Como fotógrafo oficial de un periódico controlado por el Estado (el Diario de Heilongjiang, un órgano del Partido Comunista del nordeste de China), Li se limitó, en cierto sentido, a cumplir órdenes, pero como joven dotado de una aguda y sutil mirada consiguió, al mismo tiempo, algo más complicado: registrar con extrema fidelidad el drama humano. En el apogeo de la Revolución Cultural, Li no escapó de la crítica pública de sus colegas y rivales: acusado de ser un “nuevo pequeño burgués” y un “agente extranjero”, en 1969 fue enviado junto con su esposa a una zona rural para someterse a dos años de reeducación.

La exposición Li Zhensheng, un fotógrafo chino en la revolución cultural reúne en CaixaForum 150 de las miles de imágenes que el fotoperiodista logró esconder bajo el suelo de su piso. Ninguna de las fotografías exhibidas ha sido reencuadrada. Para ilustrar de la mejor manera posible el proceso histórico, las imágenes se presentan en riguroso orden cronológico y aparecen junto a diversas notas a modo de complemento, con datos contrastados y confirmados por los archivos del Diario de Heilongjiang, donde Li trabajó durante 18 años.

Algunas de las fotografías originales las tuvo que retocar en su día Li a instancias del Diario de Heilongjiang para hacerlas “políticamente correctas”, como una imagen en que una cita de Mao aparecía entrecortada y los puños de los manifestantes ocultaban su retrato. Por otro lado, las fotografías evidencian el interés de Li por el cine (inicialmente estaba abocado a una carrera de cineasta, pero en 1962, la escuela de cine de Changchun en la que estudiaba se convirtió en escuela de fotoperiodismo): utiliza la toma panorámica al montar juntas varias instantáneas, lo que le permite ofrecer una visión muy amplia de las multitudes que participan en las manifestaciones, y emplea el contracampo para mostrar los ángulos opuestos de una misma escena.

El resultado es una exposición cuyas 150 fotografías son sobrecogedoras.

- Como parte del acto de autoinculpación, un grupo de monjes es obligado a sostener una pancarta que reza: “Al infierno con las escrituras budistas, están llenas de mierda de perro.”
- Un acusado lleva un capirote de burro en el que figuran sus delitos y un cartel al cuello con las acusaciones, a la par que es obligado a desfilar entre la multitud.
- Siete hombres y una mujer son abatidos de espaldas por un pelotón de ejecución cerca de un cementerio.
- Una mujer es acusada de “posesión de objetos de valor” por ocultar tres relojes, dos broches y tres bolsos de mano.
- Una mujer embarazada transporta un bloque de tierra helada durante el reacondicionamiento anual de una zona de desarrollo del regadío.
- Los Guardias Rojos queman textos y estatuas budistas durante el saqueo de un templo, en cuyas paredes se lee: “Caída del antiguo mundo.”

Éstas son algunas de las fotografías que pueden contemplarse en CaixaForum. La exposición está dividida en cinco ámbitos, que se recogen a continuación.

LOS CINCO ÁMBITOS DE LA EXPOSICIÓN

DENUNCIAS Y AUTOCRÍTICAS
“Rebelarse es bueno”, diciembre de 1964 - abril de 1966
A modo de preámbulo, este primer apartado da cuenta de cómo los primeros temblores de un cataclismo que duraría una década, conocido como la Revolución Cultural, empiezan a sacudir las zonas rurales chinas. El Movimiento para la Educación Socialista, lanzado por Mao Tse-tung el año anterior, pretende ser una campaña contra la corrupción y las desviaciones ideológicas. Incontables mandos urbanos del Partido Comunista y del aparato de Estado, llamados “equipos de trabajo”, son enviados a comunas rurales para que, en estancias de un año de duración, propaguen los valores socialistas. Estos equipos, junto con los líderes locales, organizan concentraciones multitudinarias y sesiones de crítica pública contra los cuatro “elementos malos”: los terratenientes, los “campesinos ricos”, los contrarrevolucionarios y otros personajes considerados perniciosos.


EL VERANO DE LOS GUARDIAS ROJOS
“¡Bombardead el cuartel general!”, mayo-septiembre de 1966
Este apartado ilustra los primeros meses de la Revolución. El 16 de mayo de 1966, Mao firma el decreto que lanza de forma oficial la Gran Revolución Cultural Proletaria: “Todo el Partido debe seguir las consignas del camarada Mao Tse-tung, mantener en alto la bandera de la Revolución Cultural Proletaria, denunciar sin concesiones la posición burguesa reaccionaria de las denominadas “autoridades académicas” que se oponen al partido y al socialismo, condenar y repudiar las ideas burguesas reaccionarias en el campo del trabajo intelectual, la educación, el periodismo, la literatura, el arte y la prensa, y tomar las riendas de estos ámbitos culturales.” El anuncio coincide con el nacimiento de los Guardias Rojos en una escuela de Pekín. Este movimiento estudiantil de base empapela las paredes del país con eslóganes y dazibaos (periódicos murales), organiza concentraciones multitudinarias y ataca a los profesores y cualquier forma de autoridad.


EL CULTO A LA PERSONALIDAD
“El sol rojo en nuestros corazones”, octubre de 1966-abril de 1968
El tercer apartado de la exposición ilustra el culto a la personalidad de Mao. En otoño de 1966, Mao se ha convertido, para la mayoría de chinos, en un dios viviente. Este exhaustivo control del país se logra a partir de una campaña de propaganda de un alcance sin precedentes. El culto a Mao, cuidadosamente coordinado por su nuevo brazo derecho, el mariscal Lin Biao, impulsor del Pequeño libro rojo, y la esposa del presidente, Jiang Qing, que ejerce su poder sobre todos los aspectos de la cultura y los medios de comunicación, difunde los eslóganes del Gran Líder sobre las paredes de todas las fábricas y en todas las páginas de los periódicos del Partido, e introduce su imagen en todos los hogares: carteles, chapas, telas y vajillas. Mao es al mismo tiempo omnipresente (en imagen) e inaccesible (en persona).


REEDUCACIÓN EN LA ESCUELA DE CUADROS 7 DE MAYO DE LIUHE
“La Revolución no es una cena de gala”, abril de 1968-septiembre de 1972
Este ámbito da cuenta del proceso de reestructuración que se impone en toda China. Hacia finales de 1968, las carnicerías de los años anteriores han permitido a Mao y a una pequeña camarilla, que incluye a Lin Biao y a la esposa del presidente, Jiang Qing, tener el poder firmemente en sus manos. Con la destitución del presidente Liu Shaoqi y las 29 provincias chinas bajo la autoridad de los nuevos comités revolucionarios provinciales, Mao decide la desaparición de los Guardias Rojos, cuyos impulsos anárquicos habían desencadenado una guerra civil. Para volver a encauzar las energías destructivas de los estudiantes rebeldes que habían dejado la escuela para hacer la Revolución, y para contrarrestar el creciente paro en las ciudades, el presidente lanza un nuevo movimiento de masas en las zonas rurales. El programa de las Escuelas de Mandos 7 de Mayo, diseminadas por toda China, combina los duros trabajos manuales con el estudio sistemático de los escritos de Mao. Millones de mandos del Partido “purgan sus faltas” en el marco de una campaña destinada a “erradicar el sistema de clases”.

EL FINAL DEL MITO
“Morir luchando”, septiembre de 1972-octubre de 1976
A modo de epílogo, se muestra el ocaso de la Revolución Cultural. En 1972, China se encuentra a la deriva entre dos ideologías opuestas. Por un lado, una interminable lucha de clases prometida por Jiang Qing, la esposa del presidente detestada casi unánimamente, y por otro, la modernización y la moderación defendidas por Zhou Enlai y Deng Xiaoping, que proponen poner fin a aquella situación. La lucha que esto provocará, y que cuestiona el propio sentido y la herencia de la Revolución Cultural, consumirá los últimos cuatro años de la vida de Mao Tse-tung. Apenas un mes después de su muerte, el 9 de septiembre de 1976, su sucesor “designado”, Hua Guofeng, autorizará la detención en Pekín de Jiang Qing, Wang Hongwen, Zhang Chunqiao y Yao Wenyuan, destruyendo la Banda de los Cuatro y la Revolución de la que había surgido.

BIOGRAFÍA DE LI ZHENSHENG
Li Zhensheng nace el 22 de septiembre de 1940 en Dalian, en la provincia de Liaoning, en el nordeste de China. Tiene tres años cuando fallece su madre. Su hermanastro mayor, que se ha unido a las filas del ejército de Mao, muere en combate en 1949, a los diecisiete años de edad, un mes antes del final de la guerra civil. Su padre, cocinero en un barco de vapor, se convierte en granjero, y Li trabaja en el campo a su lado hasta los dieciséis años. Aunque escolarizado bastante tarde, destaca rápidamente como uno de los mejores de su clase y gracias a su obstinación consigue entrar en la escuela de cine de Changchun, en la provincia de Jilin. Cuando ésta es reconvertida al papel «más útil socialmente» de escuela de fotoperiodismo, las protestas de Li le desplazan hacia el nordeste del país, a la provincia de Heilongjiang, para fotografiar documentos científicos. Es también su firme voluntad lo que le permite conseguir por sus propios méritos un puesto de fotógrafo en el Diario de Heilongjiang de Harbin en 1963. El Movimiento de Educación Socialista le envía de nuevo a zonas rurales para el contacto con los campesinos y el estudio del pensamiento de Mao, durante dos años.

A su regreso a Harbin, en primavera de 1966, la Gran Revolución Cultural Proletaria está a punto de estallar. Probablemente, la falta de películas, los Guardias Rojos, que pronto fueron amenazadores, y las presiones políticas que prohibían las imágenes «negativas» le incitaron, por prudencia, a no ser más que un banal propagandista. Pero la realidad será otra. Su perspicacia le permite ver enseguida lo ventajoso que puede ser para él un brazalete de prensa, y funda su propio grupo rebelde en el seno del periódico. En el apogeo de la Revolución Cultural, es objeto, igual que muchas de las personas que ha fotografiado, de la crítica pública de sus colegas y rivales, y una vez más vuelve al campo en septiembre de 1969, esta vez para una «reeducación» en la Escuela de Mandos 7 de Mayo de Liuhe, donde pasará dos años realizando los trabajos más penosos. Su esposa, Zu Yingxia, que también trabaja en el periódico, corre la misma suerte.

Desde muy pronto, Li decidió prudentemente esconder sus negativos «políticamente negativos» debajo del suelo de su apartamento, donde quedaron a buen recaudo durante largo tiempo, hasta mucho después de que Li volviera al servicio fotográfico del Diario de Heilongjiang, que pasa a dirigir en 1972. Diez años después se traslada con su familia a Pekín, donde se dedicará a la docencia en el Departamento de Periodismo del Instituto Internacional de Ciencias Políticas de la Universidad, hasta su jubilación en 1996. Actualmente vive entre Pekín y Nueva York.

CICLO DE PROYECCIONES Y DEBATES - La Revolución Cultural china

- Viernes 10 de diciembre, a las 19.30 h
Influencia de la Revolución Cultural en la izquierda europea y latinoamericana. Del mayo del 68 a las guerrillas
Eugenio DEL RÍO, especialista en historia del pensamiento socialista y movimientos sociales

- Martes 14 de diciembre, a las 19.30 h
La ambigüedad de la revolución: entre la utopía y el caos
Proyección del documental: Morning sun
Carma Hinton, Geremie R. Barne y Richard Gordon, 2003, EE UU, 117 min. VO en inglés y chino con subtítulos en catalán. Presentación y debate: Joaquín BELTRÁN, profesor de Estudios de Asia Oriental en el CEII, Universidad Autónoma de Barcelona

- Miércoles 15 de diciembre, a las 19.30 h
El radicalismo político de la Revolución Cultural
Proyección de la película: La cometa azul (Lan fengzheng). Tian Zhuangzhuang, 1993, China, 139 min. VOS en castellano. Presentación y debate: Augusto SOTO, historiador y profesor de Estudios de Asia Oriental del CEII, Universidad Autónoma de Barcelona

- Jueves 16 de diciembre, a las 19.30 h
Un testimonio personal de la Revolución Cultural
Proyección de dos capítulos de la serie documental: Comment yukong déplaça les montagnes. Jorins Ivens y Marceline Loridan, 1976, Francia
La Pharmacie, 79 min, VO en francés. Histoire d’un ballon, 19 min, VO en francés. Presentación y debate: Xia HANG, profesora de arte chino en Barcelona

- Viernes 17 de diciembre, a las 19.30 h
La Revolución China y la interculturalidad
Proyección de la película: Balzac y la joven costurera china
Dai Sije, 2002, Francia, 116 min. Versión en castellano. Presentación y debate: Séan GOLDEN, director del Centro de Estudios Internacionales e Interculturales, Universidad Autónoma de Barcelona

- Coordinación del ciclo: Joaquín BELTRÁN, profesor de Estudios de Asia Oriental en el Centro de Estudios Internacionales e Interculturales, Universidad Autónoma de Barcelona

Li Zhensheng, un fotógrafo chino
en la Revolución Cultural

Del 1 de diciembre de 2004 al 6 de febrero de 2005


Inauguración: martes 30 de noviembre, a las 20 h

CaixaForum
Av. Marquès de Comillas, 6-8
08038 Barcelona

Horario: De martes a domingo y festivos, de 10.00 a 20.00 h
Lunes cerrado, excepto festivos

Servicio de información: Tel.: 902 22 30 40

Entrada gratuita a la exposición

Ciclo de proyecciones y debates:
2,00 € por sesión (Carnet Jove y Carnet +25: 1,00 €)

www.fundacio.lacaixa.es
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